Vivimos en una rueda de hámster constante: trabajo, listas interminables de tareas, notificaciones en el móvil y la exigencia de llegar a todo. Con motivo del Día Mundial de la Salud Mental (10 de octubre), toca parar un momento y mirarnos por dentro.
¿Sientes que te cuesta concentrarte, que la irritabilidad se apodera de ti o que el cuerpo te pesa como si arrastraras una losa? No estás solo. El burnout (o síndrome del trabajador quemado) y la ansiedad se han convertido en visitantes demasiado habituales.
🧠 ¿Sabías que…? Según el Estudio Internacional de Salud Mental AXA España 2025, estamos hablando de un 23% de la población en España que reconoce tener ansiedad, un 48% declara tener depresión, y un 59% estrés. En la muestra de entrevistados en España, un 41% recurrió a la ayuda profesional con medicación, haciendo que España sea el país con mayor uso de fármacos de la muestra.
En Farmacia Yébenes, queremos hablar de esto sin tabúes. Hoy te traemos una guía práctica para aprender a identificar las señales de alerta, poner en marcha hábitos saludables sin prisa, y conocer qué opciones de apoyo farmacéutico natural existen si prefieres un enfoque previo a la medicación prescrita.
¿Estrés, ansiedad y burnout significan lo mismo?
No exactamente. Aunque en el lenguaje cotidiano utilizamos estas palabras casi como sinónimos, son conceptos diferentes.
El estrés
El estrés es una respuesta natural del organismo ante una situación que percibimos como exigente o difícil.
Un periodo de trabajo intenso, un examen, problemas familiares, dificultades económicas, una mudanza o cuidar de otra persona pueden generar estrés.
Un cierto nivel de estrés puede ayudarnos a reaccionar y afrontar una situación. El problema aparece cuando la activación se mantiene durante demasiado tiempo y no conseguimos recuperar el equilibrio. La OMS señala que el estrés excesivo puede afectar tanto a la salud física como a la mental.
La ansiedad
La ansiedad también puede formar parte de una respuesta normal ante determinadas situaciones.
El problema aparece cuando la preocupación o el miedo son excesivos, difíciles de controlar, se mantienen en el tiempo o empiezan a interferir con la vida cotidiana. Los trastornos de ansiedad pueden afectar al sueño, la concentración, las relaciones y el funcionamiento diario.
¿Y el burnout?
Aquí hay una diferencia importante.
La OMS define el burnout como un fenómeno específicamente relacionado con el contexto laboral y derivado del estrés crónico en el trabajo que no se ha gestionado correctamente.
¿»Laboral» significa que los jóvenes no pueden sufrir deburnout? Sí pueden, y cada vez es más común. Exámenes, trabajos, presión por las notas, expectativas familiares, incertidumbre sobre el futuro, falta de descanso o la sensación de tener que rendir constantemente pueden acabar generando un desgaste importante.
Se caracteriza por tres dimensiones:
- Agotamiento o falta de energía.
- Distanciamiento mental o negatividad respecto al trabajo.
- Sensación de menor eficacia profesional.
Por eso no todo cansancio es burnout.
Y tampoco todo agotamiento emocional significa necesariamente que exista un trastorno de ansiedad.
Identificando al enemigo: 10 señales de que tu cuerpo y tu mente necesitan que pares
La siguiente lista no es para ir tachando los puntos con los que te identificas y solo pedir ayuda si conseguimos el bingo. Basta con notar que algo ha cambiado y ya no estás funcionando como antes.
1. Estás cansado incluso después de dormir.
Si llevas semanas sintiéndote sin energía, con dificultad para recuperarte o afrontando el día como si ya empezaras “con la batería al 20 %”, merece la pena prestar atención.
2. Tu cabeza no consigue desconectar.
Terminas de trabajar, pero sigues pensando en el trabajo. Te acuestas y repasas conversaciones. Estás con tu familia y tu cabeza está pensando en lo que tienes pendiente.
Cuando la mente permanece en modo alerta incluso cuando ya no existe una demanda inmediata, conviene revisar qué está ocurriendo.
3. Estás más irritable de lo habitual.
La irritabilidad puede aparecer junto al estrés y la ansiedad. La OMS incluye la irritabilidad, la dificultad para relajarse y los problemas de concentración entre las manifestaciones habituales del estrés.
4. Te cuesta concentrarte.
Lees un correo tres veces. Entras en una habitación y olvidas para qué. Empiezas una tarea y enseguida estás pensando en otra.
El estrés puede afectar a la concentración y a la capacidad de tomar decisiones.
5. Estás durmiendo peor.
Puede aparecer:
- Dificultad para conciliar el sueño.
- Despertares frecuentes.
- Dormir muchas más horas de lo habitual horas pero levantarte cansado.
- Despertarte pensando en tus problemas.
- Alteración de los horarios.
El sueño y la salud mental están estrechamente relacionados, por lo que mejorar la rutina de descanso es una de las primeras medidas de autocuidado que merece la pena revisar.
6. Notas tensión física constantemente.
El estrés o la ansiedad no está únicamente “en la cabeza”.
Estamos hablando de Tensión muscular, dolor de cabeza, molestias digestivas, palpitaciones, inquietud… La OMS señala que el estrés puede manifestarse mediante síntomas tanto físicos como emocionales.
7. Has perdido las ganas de hacer cosas que antes disfrutabas.
Ya no te apetece quedar, no tienes energía para tus hobbies, prefieres aislarte o todo parece una obligación.
Cuando este cambio se mantiene o se acompaña de ánimo bajo, desesperación u otras alteraciones importantes, es especialmente recomendable hablar con un profesional sanitario.
8. Comes de forma diferente.
Algunas personas pierden el apetito, otras comen más, y otras empiezan a utilizar determinados alimentos, alcohol u otras sustancias como una forma de gestionar el malestar.
Los cambios importantes en los hábitos de alimentación pueden aparecer junto al estrés y la ansiedad.
9. Sientes que no llegas a nada.
Esta sensación es muy característica de la sobrecarga: “Tengo demasiadas cosas y no sé por dónde empezar.”
El problema es que, cuando intentamos solucionarlo haciendo todavía más cosas, podemos entrar en un círculo:
Más tareas → Más presión → Menos descanso → Más cansancio → Peor concentración → Más tareas pendientes.
Nos exigimos mantener el mismo ritmo que antes a pesar de no tener la energía para hacerlo. A veces necesitamos parar y reorganizarnos, en vez de intentar llegar a todos los objetivos.
10. Ya no recuerdas cuándo fue la última vez que te sentiste realmente tranquilo.
No hace falta estar en crisis para pedir ayuda.
Si llevas semanas o meses sintiendo que vivir en tensión se ha convertido en tu estado normal, merece la pena hablar con alguien.
¿Qué puedo hacer para reducir el estrés y la ansiedad sin medicación?
A veces, recurrir a un tratamiento, sea con suplementos o con medicación, forma parte de cuidarnos. Pero cuidarnos también es conocer las maneras para reducir el estrés y la ansiedad, por eso debemos hablar de lo que realmente constituye la base del cuidado de la salud mental.
Sal a caminar
La OMS incluye el ejercicio regular, incluso caminar, entre las medidas de autocuidado que pueden ayudar a manejar los síntomas de ansiedad.
Pon límites al trabajo
Si trabajas desde casa, intenta establecer una hora de finalización. Si puedes, evita revisar continuamente el correo laboral fuera de horario.
Descansar no es perder el tiempo. No necesitar estar productivo las 24 horas el día.
Reduce la cafeína si estás muy activado
Si tienes ansiedad, palpitaciones, nerviosismo o problemas para dormir, revisa cuánto café, bebidas energéticas o productos con cafeína consumes.
Recupera una rutina de sueño
Intenta mantener horarios relativamente regulares, reduce las pantallas antes de dormir y evita utilizar la cama como lugar de trabajo.
Haz pausas reales
Una pausa no es mirar Instagram, responder WhatsApp, cambiar de pestaña o ver vídeos mientras contestas correos.
Necesitar desconexión lejos de las redes sociales o dispositivos electrónicos. Levántate, respira, camino un poco, bebe agua y después sigue con tu tarea.
Hablar también es una forma de cuidarte
Uno de los errores más frecuentes cuando estamos saturados es aislarnos. Sentimos que molestamos, no queremos preocupar a nadie, o pensamos que nuestros problemas son superficiales.
Si dispones de una red de apoyo, aprovéchala. En muchos casos, vocalizar nuestros problemas y sentirnos escuchados ayuda a quitarnos el peso de los hombros.
🧠 ¿Sabías que…? La OMS recomienda aprender técnicas de relajación como la respiración lenta y la relajación muscular progresiva para ayudar a gestionar los síntomas de ansiedad.
Inhala lentamente – Exhala de forma prolongada – Relaja mandíbula y hombros – Repite durante unos minutos.
El objetivo es interrumpir durante unos minutos el estado de activación, no conseguir “eliminar” la ansiedad en dos minutos.
¿Cuándo debería acudir a un psicólogo o médico?
No es necesario esperar a tocar fondo.
Busca ayuda profesional si:
- Los síntomas duran semanas.
- Interfieren con tu trabajo o estudios.
- Están afectando a tus relaciones.
- Tienes ataques de pánico o ansiedad.
- La preocupación es difícil de controlar.
- Has empezado a evitar actividades o situaciones.
- El cansancio es constante.
- Tu estado de ánimo ha cambiado notablemente.
- Estás utilizando alcohol, medicamentos u otras sustancias para intentar encontrarte mejor.
¿Y si no quiero tomar medicación?
No todas las personas con estrés necesitan medicación.
Dependiendo del problema, pueden utilizarse diferentes herramientas: cambios de hábitos, intervención psicológica, tratamiento farmacológico o una combinación de ellas.
Por eso, no recomendamos sustituir un tratamiento médico por un suplemento.
Lo que sí puede plantearse en determinadas personas es utilizar un complemento alimenticio como apoyo dentro de una estrategia más amplia de cuidado, siempre valorando la situación individual y siempre habiendo consultado con un profesional sanitario antes.
Suplementación: un apoyo, no un sustituto de la terapia
Una vez trabajados los hábitos, podemos hablar de complementos.
La suplementación puede complementar el cuidado, pero no trata por sí sola un trastorno de ansiedad ni un burnout.
En Farmacia Yébenes podemos ayudarte a valorar diferentes opciones:
Ansia Relax Buen Humor Farmacia Yébenes 127
Combina activos como Lavanda, Pasiflora, Melisa, Grifonia y Niacina y está formulado para situaciones de estrés, preocupación y nerviosismo.
Superlativa Daily 60 comprimidos
Está formulado con extractos de ashwagandha, schisandra, goji y bacopa, junto con vitaminas B3 y B5. Está orientado a periodos de estrés sostenido y recomienda un uso continuado.
Superlativa Forte 15 sticks
Contiene treonato de magnesio, manzanilla, bacopa, rhodiola, L-teanina, ashwagandha, GABA y vitamina B12. Está formulado en formato bebible y está contemplado para momentos puntuales de estrés.
Vitaceutics Equilibrium 60 comprimidos
Combina extractos de azafrán y rhodiola, L-triptófano, magnesio, cromo y vitaminas del grupo B.
Ashwagandha KSM-66 120 mg Gummies de Zenement
Aporta 120 mg de extracto de Ashwagandha KSM-66 por gominola, además de vitaminas B6 y B12.
¿Natural significa que puedo tomarlo sin consultar?
No. Que un producto contenga plantas o ingredientes naturales no significa que sea incompatible con ningún medicamento o que sea adecuado para todo el mundo.
Consulta siempre con un profesional sanitario, sobre todo si ya estás bajo tratamiento farmacológico para ansiedad, estrés o depresión.
Cuidar tu salud mental también es salud
No siempre podemos eliminar aquello que nos produce estrés y no siempre podemos controlar todo lo que ocurre en el trabajo, en nuestra familia o en nuestra vida.
Pero sí podemos aprender a detectar cuándo estamos llegando al límite y pedir ayuda antes de que sea demasiado.
Los suplementos pueden formar parte de ese camino en determinadas personas, pero no tienen que ser el primer ni el único paso.
Desde Farmacia Yébenes queremos que nuestra farmacia sea también un lugar donde puedas preguntar, informarte y recibir orientación sobre bienestar, descanso, estrés y complementos alimenticios.
Porque cuidar la salud mental no significa esperar a estar mal. Significa aprender a escucharnos antes. 💚
⚠️ Importante: este artículo es informativo
La información recogida en este artículo tiene carácter exclusivamente divulgativo y educativo. Los síntomas de estrés, ansiedad, agotamiento o burnout pueden presentarse de formas diferentes en cada persona y la identificación de algunas de estas señales no constituye por sí misma un diagnóstico.
Este contenido no pretende sustituir la valoración, el diagnóstico ni el tratamiento de un médico, psicólogo u otro profesional sanitario. Si sientes que el malestar se mantiene en el tiempo, interfiere en tu vida diaria o te preocupa tu estado emocional, consulta con un profesional sanitario para valorar tu situación y recibir la ayuda más adecuada.
Los complementos alimenticios mencionados en este artículo tampoco deben considerarse un sustituto de la atención psicológica, médica o farmacológica cuando esta sea necesaria.
Si tú o alguien de tu entorno está atravesando una crisis intensa, existe riesgo de hacerse daño, aparecen pensamientos o conductas suicidas, o existe un peligro inmediato para la propia persona o para otras personas, no hay que esperar a que la situación empeore, llamar directamente al 112.

